Qué significan E5, B7 y los símbolos del surtidor
El círculo es gasolina, el cuadrado gasóleo y el rombo gas. Están en cada manguera desde 2018 y casi nadie sabe leerlos.
En cada manguera de cada gasolinera de España hay una pegatina con una forma geométrica y dos o tres caracteres dentro. En la tapa del depósito de tu coche, si se matriculó de 2018 en adelante, hay otra igual. Son la misma norma y sirven para una sola cosa: que no te equivoques de carburante.
La forma dice la familia
Es lo único que hay que memorizar, y son tres formas:
| Forma | Familia | Códigos que puedes ver |
|---|---|---|
| Círculo | Gasolinas | E5, E10, E85 |
| Cuadrado | Gasóleos | B7, B10, XTL |
| Rombo | Gaseosos | LPG, CNG, LNG, H2 |
La lógica es que un error entre dos formas distintas es el error caro. Meter gasolina en un diésel o al revés estropea el motor; confundir una gasolina 95 con una 98 no le pasa nada a nadie. Por eso la norma separa por familias y no por octanaje.
La letra y el número dicen la mezcla
Dentro de la forma, la letra identifica el componente renovable y el número el porcentaje máximo que puede llevar:
- E5: gasolina con hasta un 5 % de etanol. Es la que se vende en España como 95 y como 98. Sirve para cualquier coche de gasolina.
- E10: hasta un 10 % de etanol. Se vende en buena parte de Europa y algún coche muy antiguo no la admite; conviene mirarlo antes de repostar fuera.
- E85: hasta un 85 %. Solo para coches flexifuel, que en España son testimoniales.
- B7: gasóleo con hasta un 7 % de biodiésel. Es el gasóleo A normal y el premium de cualquier estación española.
- B10, XTL: mezclas mayores y gasóleos sintéticos, poco habituales aquí.
- LPG: gas licuado del petróleo, el autogás. CNG y LNG: gas natural, comprimido y licuado. H2: hidrógeno.
Fíjate en que el número es un techo, no una receta: un surtidor etiquetado B7 puede estar despachando gasóleo con un 4 % de biodiésel. Lo que garantiza la etiqueta es que no pasará del 7.
Desde cuándo es obligatorio
Desde el 12 de octubre de 2018 en toda la Unión Europea, más Islandia, Noruega, Suiza, Macedonia del Norte, Serbia y Turquía. Sale de la directiva 2014/94/UE y la norma técnica que la desarrolla es la EN 16942.
Desde esa fecha las etiquetas están, por obligación, en tres sitios: la manguera, el propio surtidor y —en los coches matriculados a partir de entonces— junto a la boca del depósito y en el manual.
Lo que la etiqueta no dice
No dice nada de la calidad. Todas las gasolinas que se venden en España cumplen la norma EN 228 y todos los gasóleos de automoción la EN 590, los despache quien los despache. Una estación desatendida y una de bandera venden producto que cumple lo mismo, y muchas veces sale de la misma refinería.
No distingue los premium. Un gasóleo premium y un gasóleo A normal llevan los dos el cuadrado B7, porque la diferencia entre ellos son aditivos detergentes, no la mezcla renovable. Esa diferencia sí está en el precio, y por eso aquí se listan como dos productos distintos.
No aparece en el gasóleo B ni en el C. El agrícola y el de calefacción no son de automoción. El gasóleo B, además, va teñido de rojo por obligación fiscal: paga un impuesto menor y el tinte existe para que se note si acaba en el depósito de un turismo, que es una infracción.
Si te equivocas de carburante
Lo importante es lo que no hay que hacer: no arranques. Mientras el motor no gire, el carburante equivocado sigue en el depósito y basta con vaciarlo. En cuanto arranca, entra en el circuito de inyección y la factura cambia de orden de magnitud, sobre todo al meter gasolina en un diésel, porque el gasóleo lubrica la bomba de alta presión y la gasolina no.
Con la llave sin tocar y una grúa, es un contratiempo. Con el motor arrancado, puede ser una reparación de cuatro cifras.
Revisada el 3 de septiembre de 2026.