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Gasóleo A, B y C: en qué se diferencian

No es el combustible lo que cambia, es el impuesto y el uso permitido. Usar el barato donde no toca es una infracción grave.

Los tres son gasóleo. Lo que cambia es para qué se puede usar y, en consecuencia, cuántos impuestos lleva.

Gasóleo A

El de automoción. El que ponen los coches, las furgonetas y los camiones que circulan por vías públicas. Es el que lleva todos los impuestos y por eso es el más caro de los tres.

Es el que verás en cualquier gasolinera de carretera, y el que se conoce simplemente como diésel o gasoil.

Gasóleo B

El agrícola o bonificado. Tributa a un tipo reducido y va teñido de rojo precisamente para que se distinga.

Solo puede usarse en maquinaria agrícola, embarcaciones, maquinaria de obra y otros usos autorizados. No se puede usar en un vehículo que circule por carretera, y el tinte no se va lavando el depósito: queda rastro durante mucho tiempo.

Usarlo donde no toca es una infracción tributaria grave, con sanción económica y la posibilidad de inmovilizar el vehículo.

Gasóleo C

El de calefacción. Es el que llena los depósitos de las calderas domésticas. Su tipo impositivo es aún más bajo y también va teñido.

Aquí conviene una advertencia, porque es una confusión frecuente: el gasóleo C no se vende en el surtidor de una gasolinera normal. Lo distribuyen empresas que lo llevan a domicilio, y su precio no aparece en el listado oficial de precios de carburantes que alimenta este sitio. Si buscas el precio del gasóleo de calefacción, aquí no lo vas a encontrar, y preferimos decirlo a enseñarte un número que no es.

Por qué te importa esta diferencia

Porque al comparar precios puedes ver un gasóleo mucho más barato que el resto y pensar que has encontrado una ganga. Si la diferencia es de varios céntimos y no de dos o tres, comprueba de cuál se trata: es probable que sea B y que no puedas usarlo.

Revisada el 3 de septiembre de 2026.